La pregunta no es "¿Qué hago aquí?". Lo único que tiene sentido preguntarse es "¿Por qué no he venido antes?". La respuesta es sencilla: me confié y Milady me traicionó.

Antes de que la Lady estrenase el blog, habíamos hecho un trato, compartiríamos a partes iguales el espacio. Al principio no necesité el mío, así que aproveché para echar una siestecita (adormecerme y vaguear es lo que más me gusta en el mundo). Cuando las circunstancias me despertaron, ya era demasiado tarde. Ella se había hecho con el blog y renegó de mí. Intenté rebelarme y hacerme oír, pero la funda de miedos, excusas y justificaciones que tan bien teje la Lady, era imposible de traspasar; debería crear su propia marca de compresas. No me quedó más remedio que, desde mi inmovilidad, urdir la manera de romper la maldita funda y buscarme la vida lejos de Milady y, debo confesar, que no lo hubiese conseguido de no ser por Mariana. Ella, probablemente sin saberlo, me dio la idea de ponerme un nombre desde el que recuperar la palabra. No dramatizo si afirmo que era cuestión de vida o muerte. Si no hubiese conseguido escapar, la Lady me hubiese asfixiado definitivamente.

Cualquier estudiante de primero de Sicología, tardaría lo que se tarda en llegar al anterior punto del texto, en emitir un claro diagnóstico: desdoblamiento de personalidad. Pues estaría equivocado. No soy producto de un desdoblamiento, todo lo contrario. Es Milady quien es el resultado de un encogimiento crónico. Yo sólo vengo a completar lo que ha menguado, para que ambas podamos recuperar nuestra talla natural. Ella que siga jugando a esconderse tras sus florituras literarias, es lo que le mola, pero yo no voy a seguirle más el juego.

Para que nadie se confunda sobre quién es quién, os daré una relación de diferencias fundamentales.

. Ella usa muchísimas palabras para no decir casi nada. Yo no gasto saliva a lo tonto.
. Ella agradece, se disculpa y es, cómo decirlo..., sí, insoportablemente cortés sin razones que lo justifiquen, por pura costumbre. Yo no. Yo agradezco sólo los favores que he pedido y no me han costado nada. Todo lo demás, o ha tenido un precio (lo pago y estoy en paz) o no lo he pedido, luego no tengo nada que agradecer (la generosidad ajena no es asunto mío). Yo sólo me disculpo si realmente he causado un daño; no uso los perdones como moneda de cambio, ni como canción del verano (si tropiezo con una farola, que se disculpen la Lady o la farola). Y, por supuesto, yo no hago nada por compromiso ni por cortesía. Na-da. Cuando visite otros blogs será porque me apetece y si dejo mi enlace es porque quiero llamar la atención, así que no espero que me den las gracias por satisfacer mis apetencias o mi vanidad y, si devuelvo la visita, será por curiosidad o por avaricia, no por amabilidad.
. Ella justifica cada letra. Yo no. Yo me explico, si me da la gana, como ahora.
. Ella no es borde. Yo tampoco, pero podría llegar a parecerlo; ella, jamás.
. Ella no engaña. Yo tampoco, pero además, ni omito ni miento. Con la verdad por delante, pase lo que pase. Eso sí, a mí tampoco me gusta usar la verdad para joder al personal.

Creo que con estos datos es más que suficiente para que los “amiguitos” de la Lady (pienso avisar a los asiduos para que no se salga con la suya) sepan de qué va este blog. Los demás, como son nuevos, no tendrán problemas. Aquí no todo el mundo es bienvenido como en el de Lady, pero tampoco se censurará a nadie ni a nada. Aunque fumo como una carretera, éste es un espacio seguro y libre de contaminación mental y cada uno respirará a sus anchas, empezando, naturalmente, por mí.

Mi saludo: Suerte.